Contaminación marina: causas, consecuencias y ejemplos que amenazan la vida en el mar 

  • La contaminación marina, provocada esencialmente por la acción humana, afecta a todos los ecosistemas que viven en el medio. Pero, también, a las personas, al modificar elementos naturales necesarios para la vida humana. 

Si hay un medio en el planeta que se ha visto afectado gravemente por la contaminación es el medio marino, especialmente por las consecuencias que tiene. La contaminación marina es la introducción directa o indirecta de sustancias o energías en el medio marino como consecuencia de la actividad humana. 

En esta definición, recogida en el artículo 4 de la ley de protección del medio marino, también se incluye que la contaminación marina puede provocar efectos nocivos. Dentro de esas consecuencias incluye la pérdida de biodiversidad, riesgos para la salud humana, obstáculos a las actividades marítimas (especialmente a la pesca), al turismo, a las actividades de ocio y demás usos permitidos del mar. Así como alteraciones de la calidad de las aguas marinas que limitan su utilización y una reducción de su valor recreativo. 

¿Qué es la contaminación marina y por qué es un problema global?  

Los océanos cubren más del 70 % de la superficie de la Tierra, generan la mitad del oxígeno y absorben gran parte del dióxido de carbono producido por el ser humano. Pero la acción humana y cómo les afecta ha generado una crisis. La contaminación marina se ha convertido en un problema global, ya que las corrientes oceánicas facilitan que, por ejemplo, un residuo plástico abandonado en la costa de un continente acabe flotando al otro lado del mundo o fragmentado en el hielo del Ártico. 

Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), entre 19 y 23 millones de toneladas de residuos plásticos se filtran anualmente en los ecosistemas acuáticos. Esta dispersión altera el equilibrio químico y biológico del agua a escala planetaria y perjudica a sus ecosistemas de fauna y flora. 

Principales causas y fuentes de la contaminación marina 

La degradación de los mares tiene su origen directo en las actividades continentales y marítimas de la civilización. Las principales fuentes de contaminación se pueden clasificar en: 

  • Residuos plásticos y microplásticos: representan más del 80 % de la basura marina. Provienen principalmente de una deficiente gestión de residuos en tierra firme, plásticos de un solo uso y redes de pesca abandonadas. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente prevé que las emisiones de residuos plásticos a los ecosistemas acuáticos casi se tripliquen para 2040 si no se toman medidas significativas. Además, estiman que el volumen de plásticos en el océano está entre las 75 y 199 millones de toneladas. 
  • Aguas residuales y vertidos industriales: millones de metros cúbicos de agua sin tratar o deficientemente depurados llegan al mar cargados de metales pesados, compuestos químicos industriales y restos farmacéuticos. 
  • Agricultura intensiva y escorrentías: los fertilizantes nitrogenados y los pesticidas empleados en los campos de cultivo son arrastrados por la lluvia hacia los ríos, lo que hace que desemboquen en el mar. 
  • Derrames de hidrocarburos: el goteo constante de aceites y combustibles ligados al tráfico marítimo diario y a las operaciones portuarias convencionales supone una carga de contaminación crónica lesiva. 
  • Contaminación acústica y lumínica: el tráfico de grandes buques comerciales, las prospecciones petrolíferas y las actividades militares emiten ondas de sonido de alta intensidad que distorsionan el entorno marino profundo. 

Consecuencias de la contaminación marina en los ecosistemas 

La acumulación de sustancias y materiales nocivos provoca una reacción en cadena que desestabiliza ecosistemas enteros. Entre las consecuencias más alarmantes destacan las siguientes: 

  • Eutrofización: el exceso de nutrientes procedentes de la agricultura, como el nitrógeno o el fósforo, provoca un crecimiento descontrolado de algas superficiales que bloquean la luz solar y agotan el oxígeno disuelto en el agua al morir y descomponerse. Por ejemplo, la llamada “zona muerta” del Golfo de México es una vasta extensión marina que no deja de crecer donde los niveles de oxígeno son tan bajos que la vida marina no puede subsistir, alimentada en gran parte por los nutrientes del río Misisipi. 
  • Acidificación de las aguas: al absorber un porcentaje masivo de las emisiones humanas de CO2, la química del océano cambia y disminuye su pH. Esto debilita las estructuras de carbonato de calcio que los organismos utilizan para construir conchas y esqueletos. Un ejemplo directo es el blanqueamiento masivo y la pérdida estructural de la Gran Barrera de Coral en Australia. Los corales tardan más en formarse, son más débiles, y esto afecta al resto de especies que necesitan de ese ecosistema. 
  • Grandes acumulaciones de basura flotante: los patrones de corrientes circulares del océano agrupan los residuos en zonas de convergencia de grandes proporciones. Por ejemplo, la Gran Mancha de Basura del Pacífico, un vertedero flotante situado entre Hawái y California que acumula millones de toneladas de fragmentos plásticos. 

Animales marinos contaminados: el impacto directo en la fauna 

La fauna marina sufre en primera línea el impacto directo de los residuos y compuestos químicos vertidos al mar. Algunas de las consecuencias que sufren estos animales pasa por la ingesta de residuos y su posterior asfixia. Esta situación es particularmente común entre las aves costeras, las ballenas y las tortugas marinas, ya que confunden a menudo los residuos plásticos con alimentos. La acumulación de polímeros indigeribles en sus estómagos les provoca desnutrición crónica y obstrucciones intestinales, por lo que terminan muriendo. 

La contaminación de los animales marinos termina por afectar también a los seres humanos. Al llenar los océanos de microplásticos, entran en la cadena alimentaria de los más pequeños. En el caso de que no mueran por su ingesta, estos organismos pequeños se convierten en alimento para los más grandes, lo que genera un efecto acumulativo de toxinas. Esto sucede con animales como el atún o el pez espada: peces más grandes que están más arriba en la cadena alimentaria. Al pescarlos, esas toxinas que han ido acumulando en sus cuerpos por la contaminación marina también se traslada a la alimentación humana. 

La pesca genera residuos en el caso de que se abandonen herramientas a la deriva, como las redes fantasma que siguen capturando especies de forma descontrolada durante décadas. Delfines, focas y tortugas sufren graves mutilaciones o mueren por ahogamiento al quedar inmovilizados. 

Soluciones frente a la contaminación marina: gestión de residuos y limpieza de costas  

Para revertir el deterioro oceánico, es indispensable cortar las vías de contaminación desde su origen continental gracias a estrategias que pongan en el centro la circularidad y la contención de los residuos: 

  • Fomento de la economía circular: minimizar la generación de residuos mediante el ecodiseño, a la par que se priorizan materiales reutilizables y se prohíben de manera efectiva los plásticos de un solo uso no esenciales. Por ejemplo, desde Urbaser aplicamos los principios de circularidad en la operación de grandes proyectos marinos, como el parque eólico Dogger Bank Wind Farm. 
  • Optimización de las redes de gestión de residuos urbanos: blindar los sistemas de recogida y tratamiento en núcleos urbanos adyacentes a ríos y áreas costeras para evitar que las fugas de basura terminen en los cauces fluviales. 
  • Tratamiento avanzado de aguas residuales: modernizar las plantas depuradoras para asegurar la retención de microplásticos, compuestos químicos complejos y residuos industriales antes del vertido de los efluentes. 
  • Campañas de limpieza de costas y playas: las acciones periódicas de retirada de residuos en el litoral extraen de forma directa toneladas de basura del medio natural antes de que se fragmenten. También actúan como una herramienta de concienciación ciudadana y permiten catalogar los residuos para la investigación científica. Gracias al proyecto que tenemos desde Urbaser en el Mar Rojo hemos recolectado más de 12 toneladas de basura en dos años, lo que reduce la presencia de residuos en las playas y los fondos marinos. 

El papel de Urbaser en la protección de los océanos  

En Urbaser, entendemos que la protección de los ecosistemas marinos es un eje de nuestra actividad como compañía líder en gestión medioambiental. Por ello, asumimos una responsabilidad activa y directa en la preservación de los océanos a través de soluciones tecnológicas, innovación circular y proyectos de conservación sobre el terreno que frenan la contaminación desde su origen. 

Por ejemplo, gestionamos de forma integral los residuos en el parque eólico marino más grande del mundoDogger Bank Wind Farm, en el noroeste de Reino Unido. Con ello buscamos que las infraestructuras sostenibles operen con un impacto ambiental mínimo en su entorno acuático. Desde Urbaser también promovemos la protección de la biodiversidad a través de proyectos de conservación del medio natural, como los que tenemos desarrollados en Jordania, más enfocado al entorno marino, o el de Chile o Barcelona. 

Pero no nos quedamos ahí. La investigación científica es otra de nuestras herramientas para anticiparnos a las amenazas ecológicas. Actualmente, estudiamos los bioplásticos como una solución sostenible y viable para reducir de raíz la contaminación por residuos plásticos, tanto en entornos terrestres como marítimos. Además, hemos querido sumar nuestros esfuerzos al ámbito académico a través de un estudio científico sobre microplásticos en los fondos marinos de Canarias. Nuestra colaboración consistió en facilitar datos fundamentales para comprender y combatir la dispersión de estas partículas invisibles.