- Alimentos caducados, frutas y verduras que se han echado a perder o platos de hace días que se olvidaron en la nevera. El desperdicio alimentario en el hogar tiene muchas caras, pero existen formas de luchar contra él.
Si hay algo que caracteriza al mes de septiembre es la inevitable vuelta a la rutina. Y con ella, la necesaria organización de las comidas de la semana, la compra de alimentos y, en consecuencia, la gestión del desperdicio alimentario que puede generarse.
Cada persona dentro de un hogar español desperdicia una media de 23,6 kg de comida al año, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación correspondientes a 2024. De estos, la mayoría son alimentos o productos sin utilizar (18,3 kg) frente a alimentos ya cocinados o recetas (5,3 kg). Aunque estas cifras se han ido reduciendo con los años, los datos contrastan con la idea de planificación que tienen los hogares en España. Un 72,4 % de ellos tiene en cuenta las recetas que va a cocinar a la hora de comprar, pero se sigue desperdiciando en los platos que más se consumen en casa, especialmente en hogares con adultos y familias con hijos.
En España existe la ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario en la que se especifican objetivos de reducción de desperdicio alimentario de un 50 % tanto en hogares como en venta minorista, y de un 20 % de las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro para 2030.
Siete consejos prácticos para reducir el desperdicio alimentario
Existen pequeños gestos y dinámicas que se pueden incorporar en el día a día para evitar el desperdicio alimentario y, también, aliviar las economías domésticas tras los gastos del verano. Estas son algunas:
- Planificar el menú semanal con inventario previo: antes de hacer la lista de la compra, revisa la despensa, el frigorífico y el congelador. Diseña un menú realista ajustado a los días que comerás en casa y compra únicamente los ingredientes necesarios para esas recetas.
- Aplicar la regla FIFO (first in, first out): al colocar la compra, traslada los alimentos más antiguos a la parte delantera de las baldas o armarios y ubica los recién comprados al fondo. Así consumirás primero lo que se caduca antes.
- Adoptar el batch cooking o cocina por lotes: dedicar unas horas del fin de semana a cocinar bases polivalentes (legumbres, verduras asadas, arroz o proteínas) permite organizar las comidas de toda la semana, optimizar el uso de los ingredientes comprados y evitar que los frescos se estropeen en la nevera por falta de tiempo para cocinar.
- Diferenciar entre fecha de caducidad y de consumo preferente: la fecha de caducidad indica cuándo un alimento deja de ser seguro para la salud; la de consumo preferente señala la fecha hasta la que el producto mantiene sus cualidades organolépticas (sabor, textura, aroma) sin riesgo sanitario si el envase está intacto.
- Aprovechar la congelación: congela en raciones individuales los alimentos frescos que no vayas a consumir en dos o tres días, indicando siempre la fecha de congelación.
- Practicar la cocina de aprovechamiento: las sobras de verduras, carnes o pescados son la base idónea para caldos, cremas, croquetas o salteados. Frutas maduras o con aspecto imperfecto, que, aun así, conservan todas sus propiedades nutricionales, resultan ideales para batidos, mermeladas o repostería.
- Ajustar las raciones al servir: sirve cantidades moderadas en el plato para evitar que la comida terminada termine en el cubo de la basura. Quien se quede con hambre siempre puede repetir, y lo que quede en la cazuela se podrá guardar en un recipiente hermético para otro día.
Cómo gestionar correctamente los residuos orgánicos
Incluso con una planificación impecable, en el hogar siempre se generan restos inevitables como pieles de frutas, cáscaras de huevo, posos de café o pequeños huesos. Dar a estos desperdicios el destino adecuado es el último paso indispensable para cerrar el ciclo de la sostenibilidad doméstica. Para lograrlo, la correcta separación resulta clave.
El contenedor marrón está destinado exclusivamente a la materia orgánica, pero para no cometer errores al clasificar los desechos en el hogar es conveniente revisar nuestra guía sobre los diferentes tipos de residuos y sus contenedores. Además, en viviendas con jardín o huerto, estos restos representan una oportunidad idónea para el autoconsumo de nutrientes mediante el compostaje doméstico.
Desde Urbaser gestionamos el ciclo integral de estos residuos en nuestras plantas de tratamiento biológico. A través de procesos avanzados de digestión anaerobia y compostaje a gran escala, transformamos la materia orgánica del contenedor marrón en biogás para la generación de energía limpia y en compost agrícola, lo que garantiza un modelo de economía circular eficiente.