Reciclaje de baterías de litio: el motor de la movilidad sostenible

Aunque no siempre las vemos, esta fuente de alimentación se usa en móviles, ordenadores, vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos. Son grandes aliados de la tecnología, pero su impacto medioambiental nos ha hecho buscar cómo hacerlas más sostenibles.

Las baterías en la transición energética

En nuestro camino hacia una economía más sostenible, las baterías son un elemento clave para la transición energética. Gracias a ellas, es posible almacenar energías renovables y poner en movimiento los vehículos eléctricos. Pero, ¿qué implica ser dependientes de un recurso finito?

La movilidad eléctrica bajo la mira

El litio es considerado un “mineral crítico” para impulsar la transición energética. A lo largo de los años, su demanda se ha multiplicado: en 2021 se situaba entre las 101 kilotoneladas, mientras que en 2040 se estima una demanda de 1.326 kt.

En 2030, se calcula que el 95 % de la demanda de litio será para baterías. Sin embargo, el Foro Económico Mundial advierte de que las reservas de este mineral no son suficientes para los 200 millones de vehículos eléctricos necesarios para llegar a las cero emisiones. Las baterías eléctricas contienen varios metales y minerales escasos además del litio mismo, como el cobalto, níquel y grafito, todos de alta demanda y sometidos a limitaciones en la extracción y producción.

Las baterías de litio en España

Además de los coches eléctricos, las baterías son grandes aliadas de la sostenibilidad. Los sistemas de almacenamiento de energía con baterías son una respuesta a la gestión eficiente de la energía verde. Debido a que la producción y demanda de estas energías no es uniforme, el almacenamiento es necesario para garantizar el suministro constante y estable de energía.

Las baterías almacenan la energía generada durante los períodos de alta producción y la liberan cuando la demanda supera la oferta o cuando las condiciones climáticas no son favorables.

En España, la demanda debida a la electrificación masiva está impulsando el desarrollo de estas soluciones. En 2024, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico lanzó ayudas de 750 millones de euros para impulsar la fabricación nacional de baterías. Actualmente, somos el país con más proyectos de almacenamiento con baterías para abastecer el sistema eléctrico, después de Estados Unidos.

Frente a la necesidad de las baterías en la transición energética y la escasez de litio como mineral clave, ¿qué se puede hacer para seguir creciendo de forma más sostenible?

El reciclaje de las baterías

El reciclaje de las baterías de litio es una alternativa que se plantea ante el agotamiento de un recurso finito. Se prevé que, después de 2030 el sector del reciclaje se triplicará, cuando más baterías alcancen el final de su vida útil.

¿Cómo se recicla una batería de iones de litio?

  • Recolección e inspección: el proceso comienza con la recolección de baterías usadas en centros de reciclaje o puntos de entrega. Estas baterías son revisadas para tratar con seguridad las que tengan daños, fugas o cualquier característica que pueda perjudicar el proceso de reciclado o resultar peligroso de cara a la manipulación y transporte
  • Almacenaje temporal y transporte: hasta que puedan ser efectivamente entregadas para el reciclaje final, las baterías han de almacenarse de manera segura, para luego ser transportadas hasta el centro de tratamiento final.
  • Descarga segura: las baterías se descargan de la energía restante para evitar cortocircuitos, incendios o cualquier otra eventualidad durante el proceso de tratamiento final.
  • Trituración y separación: una vez descargadas, las baterías son sometidas a un tratamiento mecánico-térmico en atmósfera inerte que separa los metales (férricos y no férricos) y recupera >98% de la “masa negra” de la que, en un proceso hidrometalúrgico posterior, será de donde se extraigan, el litio, cobalto y níquel, de cara a su reutilización en nuevos procesos de fabricación.
  • Purificación: los materiales extraídos pasan por distintos procesos de limpieza y purificación posteriores que aseguran su calidad antes de reutilizarse.

Los materiales recuperados se pueden reutilizar nuevamente para fabricar más baterías. La revalorización de material para nuevas baterías es una iniciativa que ya se impulsa desde 2023, con el Nuevo Reglamento de Baterías de la UE. En ella se establece que, para 2036, todas las baterías deben tener un porcentaje mínimo de materiales reutilizados: 26 % para el cobalto, 85 % para el plomo, 12 % para el litio y 15 % para el níquel.

Tres retos del reciclaje

Aunque el reciclaje y la revalorización de las baterías sea una solución para seguir impulsando una producción sostenible, este trabajo no está exento de retos.

El primero es la falta de concienciación en esta materia. Se estima que, de cada 10 baterías, solo una se recicla. Esto pone en peligro el proceso de revalorización, dado que depende en gran medida de que las baterías sean depositadas en puntos de acopio para empezar su recorrido. ¿Y qué ocurre con las baterías que no se reciclan?

Debido a los riesgos y dificultades que conlleva, la gestión de baterías es un proceso estrictamente regulado. La baja tasa de reciclaje está asociada al segundo problema: la gestión no legal de estos elementos. Las baterías desechadas incorrectamente pueden terminar en vertederos o en instalaciones no autorizadas que esquivan las normativas de reciclaje y manejo adecuado. Esto incrementa riesgos como los incendios asociados a la incorrecta manipulación y almacenaje de las baterías de litio, normalmente en instalaciones irregulares o deficientemente gestionadas, con enorme impacto potencial para las personas y el medioambiente.

Finalmente, el tercer problema se presenta con las baterías que sí se reciclan. Debido a la actual falta de infraestructuras adecuadas para ello en España, muchas baterías se envían a otros países como Francia, Alemania y Bélgica. El envío transfronterizo de residuos, además de hacer más costoso su reciclaje y de restar eficiencia al proceso, implica una desventaja estratégica para España, que pierde control sobre el manejo adecuado de los materiales críticos asociados, retrasando el avance hacia una economía circular y sostenible.

Frente a estos retos, las instituciones, empresas y personas han visto la necesidad de dar pasos hacia soluciones.

El futuro de las baterías de litio

Desde la Unión Europea se han impulsado diversas iniciativas para facilitar el reciclaje de estas baterías. Entre ellas, la obligatoriedad de producir dispositivos con baterías extraíbles, optimizar su durabilidad y avanzar hacia una mayor trazabilidad. Esto, añadido a la promoción y construcción de plantas de recuperación y reciclaje de baterías de litio en España, abren nuevas posibilidades de economía circular en nuestro país.

Además de ser una necesidad medioambiental, la correcta disposición de las baterías de litio es una oportunidad para avanzar hacia una movilidad más sostenible y una economía circular. En Urbaser, sabemos que la escasez de recursos clave como el litio supone un reto para la industria, con la cual cooperamos a través de nuestro servicio de gestión de residuos electrónicos. La revalorización de los componentes de batería es una solución clave para reducir nuestra dependencia de fuentes finitas de materia prima, minimizar el impacto medioambiental de la extracción minera y contribuir a la sostenibilidad.

Este desafío es significativo, pero tanto las empresas como las administraciones están dando pasos. El impulso de políticas favorables y el desarrollo de infraestructuras adecuadas posicionan a España como un país que impulsa este cambio. Con el compromiso de todos los involucrados, el reciclaje de las baterías de litio será el motor que impulsa la transición energética y que nos lleve hacia un futuro más sostenible.