Urbaser, compañía líder de gestión medioambiental, a través del proyecto europeo Urbiofin y de acuerdo a su compromiso con la búsqueda de soluciones que fomenten la economía circular, estudia la transformación de residuos orgánicos en nuevos bioproductos para su uso en otros sectores.

Agosto 2020, redacción web

  • El objetivo del proyecto europeo Urbiofin es demostrar la viabilidad tecno-económica y medioambiental de transformar la fracción orgánica de los residuos en bioproductos con alto valor en la industria.
  • Una biorrefinería, instalada en su propio Centro de Innovación Alfonso Maíllo en Zaragoza, plantea una alternativa viable y más sostenible al tratamiento actual de la fracción orgánica de los residuos urbanos.

El objetivo del proyecto Urbiofin, formado por un consorcio de 16 socios de 8 países europeos, es demostrar la viabilidad tecno-económica y medioambiental de generar a escala semi-industrial distintos bioproductos a partir de 10 toneladas diarias de la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos.

Utilizando el concepto de biorrefinería aplicado a residuo sólido urbano (biorrefinería urbana), con Urbiofin se busca producir diferentes productos comercializables como bloques de construcción químicos (bioetanol, ácidos grasos volátiles y biogás), biopolímeros (polihidroxialcanoatos) y aditivos (bioetileno, productos bioquímicos derivados de microalgas).

En el marco del convenio de colaboración firmado entre el CTRUZ, URBASER y el Ayuntamiento de Zaragoza, que apoya las líneas estratégicas de la economía circular participando en proyectos con distintas escalas de demostración, se ha completado la instalación de una biorrefinería en el Centro de Innovación Alfonso Maíllo (CIAM), ubicado en Zaragoza.

Este proyecto está financiado por BBI JU (Bio-based Industries Joint Undertaking) y cuenta con un presupuesto de 15M€. El consorcio estudiará toda la cadena de valor, desde las propiedades del residuo (materia prima) hasta la aplicación de los productos generados.
Europa se mueve hacia un uso más eficiente de sus recursos, para lo cual se apoya en la innovación tecnológica en el área de la bioeconomía sostenible y rentable y, dentro de este objetivo, las biorrefinerías se consideran una herramienta clave.

Como señala Eduardo Fernández, director de Innovación de Urbaser: “El proyecto Urbiofin ofrecerá un nuevo escenario viable y más sostenible a la actual valorización de la fracción orgánica procedente de los residuos que se realiza en las ciudades”. De esta manera, apunta que “atendiendo a los principios de la Economía circular, se podrán conseguir productos de elevado valor añadido gracias a la capacidad de transformar la biomasa”.

Urbaser, socio destacado del consorcio europeo Urbiofin, ha completado recientemente la instalación de un sistema de digestión anaerobia en dos fases en su Centro de Innovación, que cuenta con un digestor hidrolítico de 100 m3 para producir ácidos grasos volátiles y un digestor metanogénico de 60 m3 para producir biogás y digestato (para obtener fertilizantes sólidos).

La línea de biogás instalada, que operará la Universidad de Valladolid (socio del proyecto), dispone de un sistema de biofiltración anóxica para la eliminación de ácido sulfhídrico y un fotobiorreactor de 286 m2 en el que, a partir de un proceso simbiótico de microalgas y bacterias, se realizará la conversión del biogás a biometano. Esta línea tiene además una nueva tecnología biológica para la eliminación de siloxanos (compuestos de carbono y silicio) que alargará la vida útil de los motores de cogeneración durante la combustión del biogás.

Los procesos involucrados en el desarrollo de estos bioproductos estarán interconectados de manera que la instalación demuestre ser una biorrefinería versátil y eficiente para la fracción orgánica.

Biorrefinería Urbiofin instalada en el CiAM (Zaragoza). A la izquierda, la línea de upgrading de biogás. A la derecha, el sistema de digestión anaerobia.
Vista trasera de la instalación. Gasómetro para la regulación de biogás y digestores.
Urbaser